Actriz, Directora y Coach de Actuación

¿Por qué y para qué los actores debemos «confrontarnos»?

Cuando nos toca trabajar un personaje que es muy diferente a nosotros, es decir, cuando sus valores, su punto de vista, su forma de ser es completamente distinta a nosotros, debemos usar una de las más esenciales herramientas para nuestro proceso de caracterización: La Confrontación.

Definiciones:

1 f. Careo o enfrentamiento entre dos o más personas.

2 Comparación, cotejo de una cosa con otra.

En la Actuación Orgánica, la CONFRONTACIÓN cumple a cabalidad ambas definiciones. Pues cuando nos llega un personaje «diferente a nosotros» debemos, y/o tenemos, que comenzar un proceso de CONFRONTACIÓN

De hecho, en el transcurso de la preparación actoral orgánica existe un ejercicio llamado precisamente: CONFRONTACIÓN. Dicho ejercicio lo ejecuté y aprendí en mi escuela de formación, y luego con los años lo establecí dentro del pensum de mi taller «LA ACTUACIÓN ORGÁNICA».

Consiste en defender una postura totalmente opuesta a la nuestra. Es decir, defender un tema del cual estamos totalmente en contra.

Un ejemplo propicio, debido al actual apogeo, es el tema del aborto. Si el actor o actriz está totalmente en contra del aborto, en su ejercicio tendrá el reto de defenderlo… Pero defenderlo visceralmente. 

Para lograr esto orgánicamente, sin fingir posturas, debemos pasar por un interesante y minucioso proceso de investigación. Mientras más investiguemos los porqués de quién piensa totalmente opuesto a nosotros, más podremos entenderlo, y más orgánicamente podemos aceptarlo.

¿Para qué, por qué y cómo hacer una CONFRONTACIÓN con nuestros personajes? 

Pues, para empatizar con el personaje… 

Es la mejor y más honesta manera de crear EMPATÍA con nuestro personaje, sobre todo si ese personaje es «diferente a nosotros» (si su postura ante la vida es diametralmente diferente a la nuestra). 

Si nosotros no lo entendemos, si ENJUICIAMOS sus acciones, jamás deberíamos interpretarlo, porque lo haríamos desde las afueras de nuestro ser, desde la critica, desde la señalización. Y a nuestro personaje tenemos que amarlo, o mínimo tratarlo con un gran amigo, para comprenderlo, para ponernos en sus zapatos, para VIVIRLO… 

¿No creen que es difícil hacerse amigo de alguien a quien aborrecemos? 

Todo lo anterior resume la definición 1 de la palabra CONFRONTACIÓN… Pero… ¡Sorpresa!, está implícita la definición 2.

Pues sí. Los actores debemos tener una mente abierta y razonable, pero sobretodo un corazón que se sepa conectar con las diferencias, con lo contrario, con lo opuesto. Y durante el proceso de encuentro y análisis SEGURAMENTE busquemos compararnos y encontraremos que en esas diferencias conseguiremos una parte de nosotros que está escondida o reprimida y que nos da una bofetada, una hostia, que derivará -si decidimos adentrarnos- en un crecimiento personal… 

Por todo esto es que nos damos cuenta que Constantin Stanislavsky, llamó magistralmente «EL TRABAJO DEL ACTOR SOBRE SÍ MISMO» a la primera parte del proceso de formación, y que Strasberg respetó y afinó, sosteniendo siempre que los GRANDES ACTORES «trabajan en dos esferas: el trabajo del actor sobre sí mismo y el trabajo del actor sobre el personaje» (tanto en el proceso de formación como en el acontecer profesional). Y que Stella Adler lo sostenía también, con otras palabras pero con la misma sustancia: «Tienes que definir la diferencia entre tu comportamiento y el del personaje, encuentra toda justificación para las acciones del personaje, y continúa desde allí para actuar desde ti mismo, sin pensar dónde termina tu acción personal y empieza la del personaje»

Constantin Stanislavsky, Stella Adler, Lee Strasberg

Como siempre digo: Strasberg y Adler, se separaron y se adjudicaron entre sí interpretaciones erróneas del Sistema Stanilavskiano, pero en sí ambos iban en el mismo camino, por rutas paralelas, sólo que los carteles de señales eran un tanto diferentes… !!!Que gran legado el de los tres!!!

Con lo anterior me toca escribir lo que afirmo y afirmaré siempre: Los personajes te buscan… y llegan para enseñarte siempre. Así que sin que suene terapéutico, os recomiendo prestar siempre máxima atención a la «casualidad» del momento que estemos viviendo y la llegada de nuestro nuevo personaje…

¡QUE VIVA LA ACTUACIÓN ORGÁNICA!

Clay Hernández 

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