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“EL MÉTODO”: LA VERDAD EN ESCENA

¿Qué es la Actuación Orgánica?

Es vivir, sentir y transmitir. Siempre lo resumo en esos tres verbos, porque es tener esa capacidad como actores de jugar -muy seriamente- las circunstancias del personaje y permitirnos vivirla sin actuar (sin fingir).

El trabajo de Stanislavski y su legado, que es tan especial para nosotros, que yo siempre digo que hay un antes y un después. Antes de Stanislavski, teníamos a estos actores acartonados quienes se preocupaban más en cómo se veían, cómo se escuchaban en escena, y el público seguramente no podía ver más allá de un actor que estaba recitando un texto.

En cambio, hay un después de Stanislavski, gracias a que su trabajo fue para darle al actor esa gran posición de creador.  Matar la figura del dictador/director o director/dictador, ya que hasta ese entonces el director era quién le decía al actor cómo, cuándo y qué tenía que hacer en la escena, es decir, desde mover una mano hacia la derecha o moverla hacia la izquierda y decir el texto en cierto modo. Lamentablemente, todavía hay directores así.

A raíz de este gran legado, los actores somos los creadores de nuestro personaje y eso es lo que nos hace entrar en empatia con él. Eso es lo que nos hace hacer una realidad de la ficción.

Stanislavski, que estudia el factor humano, es quien establece con ejercicios psicotécnicos cómo llegar y cómo hacer fluir emociones reales y sinceras, para dejar de un lado aquella cosa de fingir.

¿Cómo lo hace? A través de mucho estudio deja su legado, y establece sobre todo el término, a veces poco conocido, y que aún hoy en día tiene que estar muy activo en nuestras vidas: El Sí Mágico.

 

¿Qué es el Sí Mágico?

 El Sí Mágico es ponerse en las circunstancias del personaje. Ponerse en sus zapatos, haciéndose una pregunta particular y que nos va a dar respuesta de todo lo que está sucediendo en la escena.

 

¿Qué haría yo en esta situación?

 O sea, ponerme en los zapatos del personaje, pero no es una pregunta que simplemente voy a responder dentro de mi cabeza. Es una pregunta que debo responder probando, es decir, tengo que aprovechar para improvisar y probar.

¿Por qué? Siempre pongo este ejemplo que me ha servido muchísimo para poder explicarlo mejor, en una oportunidad estaba dirigiendo una actriz, cuyo personaje era una mujer casada a quien su marido le había sido infiel y ella lo había perdonado.

Cuando estábamos haciendo improvisaciones para probar el Sí Mágico, ella me dice que simplemente ella no lo perdonaría: “¿Qué haría yo en esta situación? No lo perdono y punto”.

A lo que le respondí que estaba entendiendo mal la pregunta, y por lo tanto la respuesta no la buscaba como debería ser.

La pregunta no es ¿Qué harías tú si tu esposo te fue infiel?

La pregunta es ¿Qué harías tú si tu esposo fue infiel y tienes que perdonarlo?

Porque eso es lo que le ha sucedido al personaje.

Entonces para tú saber cómo se pudo sentir ella, qué pudo haber pensado, qué pudo haber pasado -además de por supuesto conocer o realizar la biografía del personaje, las circunstancias, etcétera, es para que, a través de esa improvisación que vamos a hacer del Sí Mágico, tú puedas vivir en tu propia piel el acto de tener que perdonarlo sabiendo de su infidelidad. Para que puedas sentir qué pasa contigo, y ese “qué pasa contigo”, te hace entender mayormente el personaje.

 

La Formación Orgánica

La primera fase, que incluso le llamaron así los Maestros, es el “trabajo del actor sobre sí mismo”. Es comenzar a descubrirte, a encontrar esos bloqueos que todos tenemos. Cuando somos niños, somos mucho más instintivos pero sobre todo, somos muchos más orgánicos en saltar, caminar, correr, gritar, en señalar, en tocar cosas, pero la sociedad y/o nuestros padres nos van diciendo que hay cosas que no se deben hacer, que no puedes correr en la calle de cierta manera, que la voz no la puedes alzar así porque socialmente no se ve bien, etc. Nos vamos llenando de bloqueos que luego tenemos que comenzar a desbloquear.

 

Diferencia entre un actor natural y un actor orgánico

 El actor natural es aquel que puede trabajar un personaje, se aprende su texto y muy naturalmente lo dice y se le cree, pues lo dice con naturalidad. En cambio un actor orgánico, es un actor que realiza todo un proceso, que está entrenado para que no solamente se aprenda el texto y lo interprete de una manera realmente vivida, emotiva, visceral y por supuesto orgánica.

 

El Proceso:

 Existe un proceso que al cumplirlo, se obtienen resultados fabulosos con nuestro personaje: Te llega un papel (un personaje), lees, haces el desglose de la escena o de las escenas, creas las biografía del personaje, la cual es súper importante, y hay que hacerla en primera persona.

A veces hay actores que al pedirles la biografía del personaje, comienzan a contarla en tercera persona: “este personaje nació en… y a los 7 años le sucedió esto”.

Cuando les pido que la vuelva a hacer, pero esta vez en primera persona, que asuman que todo eso les sucedió a ellos, hay un cambio fundamental y se dan en cuenta del cambio por lo que sienten. No es lo mismo cuando vemos un personaje desde la distancia.

El actor debe permitirse “jugar” a que es esa persona, en las circunstancias que tiene el personaje, con esa vida.

Como cuando éramos pequeños y estábamos en un grupo  jugando y nos decían “ tú eres la enfermera y tú eres el que está enfermo”.  Nos permitíamos jugar sin prejuicios. Obviamente, éramos niños y no teníamos las herramientas para saber cómo realmente es el trabajo de una enfermera, pero ese rol de enfermera lo vivíamos al 100% hasta que decidíamos no seguir jugando.

De hecho, hay un ejercicio de entrenamiento actoral llamado “Monólogo de profesión”, es uno de los primeros ejercicios de mi taller de formación, que tiene que ver con ello. Les pido a los actores investigar sobre una profesión, que si no la conocen muchísimo mejor para que aprendan mayormente el proceso de investigación, y entrevisten a una persona que tenga esa profesión.

Por ejemplo, ya que estamos hablando de una Enfermera, la investigación para ese ejercicio consiste en entrevistar a una enfermera para conocer su día a día. No voy a buscar imitarla ni caracterizarla, ni hablar como ella, ni hacer sus gestos, porque estaría simplemente imitando, y ese no es el trabajo del actor orgánico, porque terminaría haciendo un cliché. Yo simplemente voy a asumir como propio todo lo que me diga la enfermera en la entrevista que le realicé sobre su oficio y su vida. Yo voy a asumir que su realidad es la mía.

Siempre tenemos personajes que tienen alguna profesión u oficio y si no está en la obra, pues yo como actriz voy a crearla, con el cuidado de que no sea contradictoria con la realidad del personaje, pero voy a crearla porque eso me hace ubicarme más dentro de su vida, y cuando yo sé un poco más de su vida y la asumo como si fuese mía, entonces todo lo que ese personaje vaya a padecer, a sufrir, a reír, a llorar, lo voy a hacer orgánicamente.

 

El Actor y el Personaje

 Muchas personas pueden pensar -quienes los conocen este oficio seguramente piensan también- que el actor simplemente aprende un texto, se viste de cierta manera (vestuario), se maquilla de cierta forma, se peina indiferente y ya con eso crea un personaje. Todos sabemos que es muchísimo más allá.

Para poder tener una empatía con nuestro personaje, tenemos que hacer una investigación, así sea que nuestro personaje sale un minuto en la obra o en la película, o si es el protagonista.

Stanislavski es quién establece aquello de que no hay personajes pequeños. Si nos toca entregar un sobre en una escena, nosotros tenemos entonces que investigar. Es decir, si te toca el día de mañana un papel de cartero, y aunque sean obvias sus actividades del oficio, debemos hacer una investigación para tener más detalles: ¿Cómo entrega una carta? ¿Cuál es el procedimiento? ¿Cómo es su trabajo diario? ¿A qué hora se levanta? ¿Cuántas horas al día le toca caminar? ¿Cómo es la interacción con la persona a quién entrega la encomienda?

Todo ello es lo que nos va a dar una propiedad y conocimiento, que cuando entreguemos el sobre, nadie va a no creer que seamos Carteros.

 

Clairet Hernández

Actriz, Directora de Actores y Coach Actoral

 

CONEXIÓN CON “EL OTRO”

EL CONTACTO CON “EL OTRO”

Lo más importante en la escena en la “Actuación Orgánica”

Cuando pregunto ¿qué es lo más importante en la escena? a un estudiante de actuación o a un actor en ciernes (y a veces incluso a actores con trayectoria) normalmente comienzan a analizar y reflexionar y terminan respondiendo cosas como: “El texto”, “el espacio”, “el personaje”, “el público”, “el vestuario”, ” familiarizarte con la escenografía y la utilería”… Y sí, es verdad, todo esto es importante (incluso recuerdo una anécdota graciosa de un actor que respondió una vez: “el seguidor” -“la luz del seguidor”) pero nada esto es LO MÁS IMPORTANTE, porque si no tomamos en cuenta LO MÁS IMPORTANTE, nada de esto cobra vida, nada de esto tendrá el Sentido de la Verdad necesaria para que la escena (sea de Teatro, TV o Cine) sea realmente vivída… Creíble.

Para todos los amantes de “El Método”, para aquellos actores y actrices que deseen conocer más sobre lo que es la Actuación Orgánica, les subo acá un vídeo del Maestro Stanislavski, y de dos de sus discípulos: Lee Strasberg y Stella Adler (en cuyos legados se basa mi Taller “La Actuación Orgánica”) donde hablan personalmente de puntos importantes sobre el Acting y el trabajo del actor…

 

Transcribo las palabras del Maestro:

Stanislavski:

“… ¿Qué han hecho cuando empezaron a actuar? ¿Habéis intentado adaptaros el uno al otro? 

¿O no?, ¿Os habéis sentido? ¿O no?, ¿Estabais concentrados? ¿O no?… ¿Y en qué consiste la comunicación?

¿De qué hablaba el Maestro? 

Cuando interiorizamos que una obra de Teatro o una película se realiza para probar la validez de un TEMA que “necesitó” expresar un dramaturgo o un guionista, para lo cual creó PERSONAJES, y que los ACTORES somos simple y sencillamente el vehículo que le da vida a esos personajes para que sea mostrada la historia que validará (o no) dicho TEMA, nos damos cuenta profundamente que, aunque son muy ricos los aplausos y las buenas críticas fortalecen el autoestima del Artista, los Actores somos “obreros” que debemos trabajar en equipo para cumplir con la labor… Y no hablo del trabajo en equipo del director con los actores, los técnicos, los productores, etc. Hablo del trabajo de equipo en escena, o sea, del trabajo entre los actores que comparten una escena.

En otras palabras: no estamos en escena para que se nos escuche bien, para vernos bonito o para conseguir admiradores, sino para trabajar PARA el otro… Y ese otro está allí, para trabajar para nosotros… Es un binomio, que aunque es lo más lógico del mundo, muchas veces cuesta hacerlo ver, y peor aún, cuesta hacerlo entender.

Entonces: LO MÁS IMPORTANTE EN ESCENA ES EL OTRO!!!!

Si estamos en escena pendientes únicamente del texto, de “no perdernos en el texto”, de “mi próxima linea”, y no estamos en un real y verdadero contacto con el otro, nada de lo que hagamos en esa escena será netamente vívido. Simplemente será actuado, y normalmente se realizará para “camelar” al público, lo que hace traicionar la máxima del trabajo sentido que estableció el padre de la Actuación Orgánica, Constantin Stanislavski“VIVIR LA PARTE”

La conexión es la clave, la conexión con el otro, que la logramos gracias a la conexión con nosotros mismos, es decir, la conexión con nosotros mismos permite que fluya la conexión con EL OTRO, y por ende todo fluye en la escena como debe ser.

No hay mayor ciencia: estamos allí en escena para trabajar para nuestro compañero de escena… Y viceversa

Para ellos, debemos ANCLARNOS en EL OTRO… Lo que está sucediendo de la Cuarta Pared hacia adentro es lo único que nos debe importar… Y con quién estamos de la Cuarta Pared hacia adentro?… pues, con EL OTRO!!!, por lo que repito: Qué es lo más importante en escena?…. EL OTRO!!!

Y qué sucede si estoy en plena escena y me desconecto, y me quedo en blanco (al actor más experimentado y talentoso le puede pasar, pues SOMOS SERES HUMANOS)… Si eso sucede, pues me anclo más profundamente en mi compañero y él (o ella) me salvará, porque él o ella, está allí trabajando para mí y lo más importante para él (o ella) soy yo (En escena por supuesto, Jejeje)

Y cómo me anclo? Sencillo: ESCUCHANDO al otro (CONTACTO)

Es algo así como las “Normas del buen hablante y del buen oyente”… Si tengo una conversación con una persona, y estoy ensimismada hablando y hablando, sin percatarme si esa persona me escucha, sin tomar en cuenta cómo le afecta lo que le digo, y sin permitir que se exprese… Pues ese ” diálogo” pierde toda la importancia del mundo porque allí no sucede NADA… Y si un tercero (el público) está observando este momento, pues va a perder interés total y se marchará (física o mentalmente)

Ahora bien… Y si estoy sola en escena? Si es un monólogo? No tengo un OTRO? Cómo hago???

Un monólogo SIEMPRE, SIEMPRE debe tener un OTRO… En algunos monólogos ese OTRO será un personaje fuera de escena, un elemento (una foto, un fantasma, una escoba, un animal disecado, etc.), en otros monólogos, sin Cuarta Pared, ese OTRO es el público… Y nos anclamos en él…!

¿Por qué?

Porque la fórmula es:

EMISOR (yo) – MENSAJE (Texto) – RECEPTOR (el otro)

Entonces:

 

 

 

¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE EN ESCENA?… EL OTRO!!!

By Clairet Hernández

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